viernes, 28 de octubre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 15.

Capítulo 15.

POV Xavier.

-Con que eres la capitana de las animadoras del equipo de los lobos azules del instituto de aquí. Interesante…muy interesante.-Dije pensativo.
-Sí, sorpresa.-Sonrió.
-Oh, tendré que meterme en el equipo de futbol para ser quarterback y así hacer la pareja del año en el instituto.-Bromeé.
-No hace falta que hagas eso idiota.-Me sacó la lengua.
-Lo sé, no pensaba hacerlo.-La abracé.
-No te soporto.-Dijo pegada a mi pecho.
-Sabes que me quieres con locura.-Recogimos sus cosas del estudio y montamos en mi furgoneta.  Apenas habíamos recorrido unos metros cuando me dijo de parar en una cafetería que había en el lado derecho. Parecía pequeña pero acogedora.  Allison pidió un capuchino y yo me limité a un vaso de agua.
-¿Eso piensas tomar en serio?
-Soy pobre.-Me reí.
-Te invito yo no seas tonto. Disculpe…-Hice ademán de llamar a la camarera pero le sujeté la mano.
-Que era broma. Es solo que no tengo ganas.
-Muy bien.-Mojó la cuchara en su capuchino y con la espuma que se le quedó pegada en el extremo me rozó la nariz.
-¡Hey! ¿A qué ha venido eso? Quítame eso ya de la cara.
-Oblígame.-Me retó.
Me levanté de mi asiento y me acerqué al suyo. Se recostó en el sofá y levantó las piernas impidiéndome avanzar. Apoyó el pecho contra ellas y mientras ella empujaba me quejaba como si sus pequeñas patadas me dolieran. La gente debería estar mirándonos pero me daba igual. Una última patada que recibí en el hombro derecho me sirvió de excusa para contraerme de dolor.
-¡Ah!-Fingí agachado.
-Perdona, perdona. No quería darte fuerte.-Dijo incorporándose para verme.
Aproveché mi oportunidad, la rodeé con mis brazos y le pasé por toda la cara mi nariz y su gran pegote de espuma. No parábamos de chillar y reírnos. Debimos estar dando un buen espectáculo porque la camarera nos obligó a dejar el local. Después de dejarle el dinero del capuchino de Allison, salimos por la puerta entre risas. Allison había cogido una servilleta y se limpiaba los restos de su café de la cara.
-¿A quién se le ocurre chillar así loca? No puedo salir contigo en público.-Suspiré.
-¿Perdona? Menuda cara tienes.-Volvió a reírse y montamos de nuevo en mi furgoneta camino de casa.

POV Allison.

Unos golpes en el cristal de la furgoneta me hicieron separarme de Xavier.
-Oh no.
“Demasiado tarde” Xavier había bajado la ventanilla. Me escurrí en el asiento y procuré no mirarla a sus ojos de víbora. No fuera a ser que me convirtiera en piedra.
-¡Allison! Cuanto tiempo, ¿qué tal?, ¿quién es este chico?-La miré desafiante para dejarle bien claro que Xavier era mío y de nadie más.
-Hola Marti.-Dije a regañadientes.-Xavier esta es…-(la zorra)-mi amiga Marti. Marti, mi novio Xavier.-Recalqué bien la última parte.
-Encantada Xavier.-Le estrechó la mano que él le había tendido.
-Lo mismo digo.
-Bueno,  ya nos veremos. Hasta pronto.-Echó una mirada a Xavier que casi me hizo ir tras ella y darle una bofetada pero me contuve. Salí de la furgoneta entre gemidos de desesperación y cerré la puerta con fuerza.
-¡Hey! ¿Qué te pasa? No la pagues con mi furgoneta, es delicada.-Se acercó a mí.
-Nada, no deberías haberle bajado la ventanilla.-Dije enfadada.
-Soy un caballero para mala suerte por lo que veo. Aunque no parecía mala chica, es mona.
-¿Mona? ¡Es guapísima!-Ahora estaba peor. Marti, típica chica rubia, de ojos verdes, cuerpo 10 y padres con grandes terrenos, me había caído mal desde que en primero, me tiró el almuerzo encima e hizo que todos se burlaran de mí con una estúpida cancioncilla sin ninguna gracia.
Me senté en las escaleras de mi porche, dejando atrás a Xavier y me rodeé las piernas con los brazos haciendo mi propio refugio. Apenas segundos después, él ocupó el sitio al lado del mío. No le miré, sabía que si lo hacía acabaría perdiéndome en aquellos malditos ojos que me volvían loca. Pasó un buen rato antes de que hablara con voz dulce.
-¿Tienes frío?-La pregunta me pilló desprevenida.
-Mmm no.-Dije sin entender bien por qué me preguntaba aquello.
-¿Y ahora?-Volvió a repetir a los pocos segundos?
-No.-Contesté de nuevo.
-¿Ahora sí?-Me volví hacia él confusa.
-¡No! ¿Por qué quieres que tenga frío?-Pregunté entre confusa y enfadada.
-Porque como estás enfadada, así tengo una excusa para abrazarte y que no me eches.-Dijo algo avergonzado.
Noté que los ojos me escocían. Algunas lágrimas se acumularon en ellos. Me levanté y me tiré encima de él literalmente. Nos dimos un millón de besos antes de separarnos y fue cuando le miré con una gran sonrisa y le susurré:
-Eres lo mejor de mi vida, que lo sepas.-Y lo besé.

viernes, 21 de octubre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 14.

Capítulo 14.

POV Xavier.

Risas. Alguien se reía en el piso de abajo. Allison no estaba en la cama. Me estiré lo máximo que pude y bostecé antes de levantarme por fin. Estaba con unas bermudas algo gastadas del tiempo y sin camiseta. Cada peldaño de la escalera se me hacía un mundo. Aún seguía medio dormido. Entré en el salón mientras me pasaba una mano por el pelo para peinármelo un poco. Me quedé de piedra en esa posición cuando vi a la madre de Allison mirarme sonriendo. Aparté la vista buscando a Allison y a mi madre. Pero una se estaba riendo y la otra se llevaba una mano a la cara.
-Hola Xavier, buenos días.-Me saludó tan normal.
-Buenos días señora Moore. ¿Cómo está?-Intenté parecer simpático.
-Muy bien. Solo vine para saber de Allison. Si no os importa tengo un fax que mandar y mucho papeleo. Gracias por cuidar de mi hija.-Se dirigió a mi madre con su característica sonrisa.-Allison no les molestes mucho, ¿eh? –Y acto seguido mi madre la acompañó hasta la puerta y salieron.
El silencio reinó la habitación durante un buen rato antes de que los 3 soltáramos un largo suspiro. Allison se levantó de la silla y cogió una bolsa que supuse le había traído su madre, ya que no la había visto antes.
-Tengo que irme al estudio. Te llamo luego, ¿vale?-Me dio un corto beso.
-Espera, si quieres te llevo. No tardo.-Le ofrecí antes de que saliera por la puerta, que ya había abierto.
-No tranquilo, me lleva Lucas.-Y la cerró dejándome completamente helado.
Oí los pasos de mi madre acercarse. Se estaba secando las manos con un trapo.
-¿Lucas? ¿Tiene un hermano Allison?
-No, es… su amigo.-Dije entre dientes.
-Xavier, no me seas de los chicos celosos. No te educamos para eso.-Dijo en tono de broma.- ¿Acaso conoces al chico?
-No mamá.-Bufé.
-Pues entonces cállate y conócelo antes de nada.-Y lo siguiente que oí fue el ruido del grifo abriéndose de nuevo.
****
-Aquí estoy.-Me dije a mí mismo.
Había decidido ir al estudio de Allison. Así vería a ese tal Lucas. Supongo que mi madre tiene razón en ese aspecto. No puedo juzgar a alguien sin conocerlo. Bajé de la furgoneta y unas chicas pasaron casi fugaces a mi lado dejando la puerta abierta. La sujeté y eché un último vistazo al infinito antes de entrar.
Por dentro, una pequeña sala residía todo. Una mesa de madera con un ordenador y una taza humeante de café se encontraba vacía. No me molesté en buscar a quién estuviera allí. Subí las escaleras que había a la derecha y llegué a un pasillo con varias puertas. Éstas tenían unos cristales en las puertas con el nombre de cada estudio. Una fuerte melodía surgía de detrás de una de ellas, concretamente la del “Estudio de Baile 8”. Me acerqué a ella y asomé la cabeza por el cristal intentando ver quién estaba allí.
Unas chicas ocupaban el centro de la sala. Rodeaban a una en concreto. Hasta donde mi vista me permitió ver, era castaña. También vi a las chicas que me había cruzado antes. Se habían cambiado en un tiempo récord diría yo. Habían dejado las sudaderas y pantalones largos que conseguí ver antes por pequeños pantalones cortos y tops.
La música salía de unos grandes altavoces que había pegados al fondo de la sala. Una gran ventana permitía pasar los potentes rayos del sol que iluminaran toda la habitación.
El ritmo de la canción invadió todo. Las chicas no tardaron en seguirlo con rápidos movimientos. Se movían a la vez, parecían una sola. Piruetas, movimientos de pelo y caderas y ligeros pasos fueron interpretados una y otra vez.
Conseguí divisar a la chica de antes. Esbocé una sonrisa al verla. Era Allison.
Dirigía a todas colocándose en el extremo de una pirámide a ras de suelo improvisada. Realmente tenía que estar con la boca abierta, porque aquellos movimientos nunca los había visto hacer a nadie. Eran casi imposibles. En los últimos segundos de canción cada una realizó su propia coreografía en un círculo que crearon. Todas eran increíbles pero Allison, se lució. Nunca hubiera supuesto que bailara así. Realmente esta chica era mi gran caja de sorpresas.

POV Allison.

-Creo que nos irá genial cuando empiece el instituto chicas. Se quedarán con la boca abierta.
-Estoy segura.-Las animé.
Fui al banco donde había dejado mi mochila y saqué mi botella de agua. Bebí un largo trago y me senté allí para descansar un poco. Cerré los ojos y al abrirlos me vi la cara de Xavier a escasos centímetros de la mía antes de que me besara dulcemente.
Los gritos de expectación de las chicas inundaron la habitación. Las miré de forma amenazante y sus chillidos cesaron. Solo se oía un pequeño murmuro. Me giré y abracé a Xavier.
-¿Qué haces aquí?-Dije sorprendida.
-Pasé a verte bailar y así ya te recojo yo y hacemos algo, ¿no?-Sonrió.
-Lo tendré en cuenta.-Bromeé.-¿Y bien?-Le dije llevándome las manos a la cintura.
-Estás preciosa.
-Eso no tonto.-Me reí.-¿Te ha gustado el número?
-Ya sabía que era eso, solo te dije un cumplido.-Intentó disimular.-Me has dejado con la boca abierta. Siéntete orgullosa.
-Orgullosa me hallo.-Le di un pequeño beso y me reuní con las chicas para despedirnos.
Tras varios abrazos, juntamos las manos en el centro del círculo que habíamos formado  y gritamos juntas:

-¡Blue wolves!
Las chicas fueron saliendo una a una por la puerta y solo quedamos Xavier y yo en el estudio. Me miraba con cara algo rara, era de suponer, tenía que explicarle una cosilla que se me había olvidado decirle.
-Esto…

viernes, 14 de octubre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 13

 Capítulo 13

POV Xavier.

-Mamá pásame la mostaza.
Una cena en familia no estaba nada mal y si Allison estaba presente, mejor que mejor. Por el momento a mi madre le caía muy bien, podía verlo cuando se reía de esa forma tan natural, a mi padre, aún no lo sabía. Parecía ausente durante la cena.
-Allison, ¿sabes cuál era el muñeco favorito de Xavier?-Sonrió mi madre mirándome.
-¡Mamá no!-Le leí el pensamiento.
-¿Cuál?-Preguntó Allison con curiosidad.
-Una Barbie que tenía su hermana.
Las risas de Allison y de mi madre se fundieron en una sola. Yo me quedé con el ceño fruncido y una mueca. Mi madre avergonzándome como siempre con aquella maldita muñeca.
-No puede ser. Dios mío.-Dijo Allison mirándome, pero yo aparté la vista.
-Lo mejor es que, no la dejó hasta los 11 años.
-¡Mamá! Come que se te va a enfriar la comida anda.-Le dije ya dando por acabado el tema.
Al poco tiempo, habíamos acabado. Allison me ayudó a recoger la mesa y mi madre se encargó de fregar y secar los platos con ayuda de mi padre.
Salí sin hacer ruido al porche y me senté en el banco de madera que había pegado a un extremo. Cerré los ojos y recosté la cabeza en la pared. El poco viento que hacía hizo que mi piel se erizase. Me froté varias veces los brazos.
-¿Xavier?-Allison salió por la puerta de casa. Miró al lado izquierdo buscándome y luego por fin se dio cuenta de que estaba aquí y sonrió. Se agachó a un lado del banco y me miró fijamente.
-¿Estás enfadado?-Dijo poniendo un pequeño puchero.-Es que me hizo  gracia que…perdona.
-No sé yo si ese perdón ha sonado sincero.-Fingí estar molesto.
-¡Oye! Perdóname anda, haré lo que quieras.-Se puso en frente de mí. La miré con una ceja levantada y se empezó a reír.-No seas malpensado, en el sentido positivo de hacerte un favor tonto.
-En ese caso, le dejo ocupar el sitio a mi lado señorita.-Me hice a un lado y ella se sentó junto a mí, apoyando su cabeza en mi hombro. Ambos soltamos a la vez un largo suspiro y nos echamos a reír. Pasé mi mano por su hombro y la atraje hacia mí. Se recostó en el banco y se acomodó en mis piernas.  
-¿Sabes? Estás muy guapo desde este punto de vista mmm.-Dijo insinuante.
-Estás muy tonta hoy, ¿lo sabías?-Me agaché y le di un pequeño beso en la punta de su nariz.
La arrugó sonriendo y volvió a erguirse. Acercó su cara hasta que nuestras narices se tocaron y me besó. Llevé mis manos a su cintura y la agarré trayéndola hacia mí.
-¡Ay! Jajaja, no hagas eso. Tengo cosquillas-Se había empezado a reír. La miré pícaramente.-No,  Xavier, ¡no!
Demasiado tarde. Acabó tumbada en el banco conmigo encima haciéndole cosquillas en el sitio donde antes se había quejado. Sus carcajadas fueron acompañadas de algunas lágrimas provocadas por la risa. Al cabo de un rato de escuchar sus súplicas decidí parar. Cuando se incorporó, tenía el pelo revuelto, lágrimas secas en sus mejillas y una mueca.  Y aun así, seguía estando adorable.

POV Allison.

Cuando las últimas luces de la casa de Xavier se apagaron decidimos irnos a dormir. Sus padres dormían en la habitación del final del pasillo. Entramos sigilosamente en su habitación y Xavier cerró la puerta con cuidado. Me tumbé en la cama sintiendo mi cuerpo agarrotado.
-Estoy muerta.-Suspiré.
-Pues duerme, te veré por la mañana.-Se quitó su camiseta y se tumbó en el suelo.
-¿Qué haces tirado ahí idiota?-Le dije asomando la cabeza en un extremo para verlo mejor.
-Mmm, evidente mi querido Watson. Dormir.-Cerró los ojos.
-Ah no, Xavier, tú no duermes en el suelo. En todo caso yo, aparta.-Se levantó.
-Ni te muevas de ahí, ¿me oyes? No quieras enfadarme princesa. Tú duermes ahí y punto.
-Oh duermes aquí o me uno contigo en el suelo, ¿qué prefieres?-Abrió el ojo izquierdo y me miró un rato. Le tendí la mano y esperé que me la cogiera. Así lo hizo.-Muy bien.
Arrimé mi cuerpo al otro lado de la cama, pegada a la pared. Sentí el peso de su cuerpo a apenas unos centímetros y sin control, noté mi corazón latiéndome en la garganta. Intenté dormirme, cerrar los ojos y pensar en otra cosa pero no podía. Era imposible no pensar en querer abrazarle estando tan cerca, pero se sentiría raro. Esto era una situación diferente. Pasaron segundos, minutos interminables. Me decidí. Tal vez no fuera tan malo. Decidí girarme primero y encararle, sí, eso haría. Giré sobre mi misma pero cuando lo hice su cabeza golpeó la mía.
-Dios mío, si quieres matarme, con que me des otro cabezazo de esos lo conseguirás.-Bromeó mientras se llevaba una mano al sitio donde se había golpeado sonriendo.
-Lo siento.-Una risa tonta salió de mi boca. Ahora sí que me sentía como una imbécil.
El silencio inundó la casa. Sólo se oían lejanos ruidos de animales en el bosque. Entonces, se giró y dejó su cara a escasos centímetros, me rodeó con su brazo y cerró los ojos con una débil sonrisa.
-Buenas noches Allison.-Susurró.
-Buenas noches Xavier.-Enterré la cabeza en su pecho y me sumí en un profundo sueño.
******
Un escalofrío que me recorrió desde la cabeza hasta los pies fue lo que me hizo abrir los ojos. Mis ojos recorrieron la pared de la habitación de Xavier. Recordé todo lo que había pasado ayer y esbocé la primera de muchas sonrisas que siempre aparecían en mi cara al pensar en él.
Noté su respiración cálida en la base de mi cuello y su nariz pegada a mi piel. Eso me había provocado que me despertara. Me giré suavemente para verle, aunque como su mano descansaba en mi cintura, al moverme, abrió los ojos de repente y me miró de tal forma que aparté la mirada.
-¿Por qué me despiertas? Con lo a gusto que estaba dormidito.-Se acurrucó más a mi lado.
-No pretendía despertarte bello durmiente.-Le dije mientras pasaba la mano por su pelo varias veces.
-Ya sé que soy guapo por las mañanas.
-No más que yo y estos pelos campeón.-Bromeé. No pudo evitar reírse ante el amasijo de pelos alborotados que tenía en aquel momento.
-Tú siempre estás preciosa.-Le miré y vi que estaba con los ojos cerrados volviendo a dormirse. Apoyé la cabeza en la almohada a su lado y me atrajo hacia él con un ligero movimiento. Me dio un pequeño beso en la punta de la nariz y enterró su cabeza cerca de la mía.
No sé si fue mucho el tiempo que pasamos así, abrazados, tranquilos, juntos, pero al poco tiempo, Xavier había vuelto a sucumbir al sueño. Esta vez decidí levantarme. Me deshice de u agarre, esta vez sin despertarle, y me levanté. Mi ropa mojada ahora estaba colgada en una percha en el pomo de su armario, seca y planchada. “Gracias señora Martin” Pensé.
Después de haberme vestido, bajé las escaleras y me encontré con la madre de Xavier en la cocina. Estaba cocinando huevos y bacon. Su rico olor me atrajo.
-Buenos días señora Martin.-Le sonreí.-Gracias por la ropa.
-Buenos días cielo. De nada. ¿Te importaría llevar esto a la mesa? Vi que me tendía 2 platos de su desayuno pero antes había visto 3 preparados. Si solo éramos 4. Cogí los dos platos y me dirigí a la mesa del salón. 
Apenas hube girado para entrar, cuando casi se me caen los platos. Mi escaso equilibrio me salvó de que se precipitaron al suelo esta vez.  Aunque no me serviría de nada ante la persona que estaba allí sentada observándome.
-Hola Alli, ¿qué tal hija mía?

jueves, 6 de octubre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 12


Capítulo 12

POV Xavier.

-Como dice Rilke, Verweilung, auch am Verstrautesten nicht, ist uns gegeben.
-Allison, ya sabemos que eres una súper dotada, pero yo soy el tonto aquí, ¿podrías leerlo traducido?-Se rió entre mis brazos.
-Es decir: "No se nos permite perdurar, ni aun en aquello más íntimo".-Tradujo con su voz dulce.
-¿Ves? No cuesta tanto decirlo directamente así.
-Vas a tener que echarle un buen ojo a mi libro de poesía, ¿eh?-Se giró para mirarme.
-Lo pensaré detenidamente, pero, por ahora, déjalo un rato ya. Llevas 20 minutos leyéndome. Descansa un rato. Me siento abandonado por un libro. ¡Qué triste!-Dramaticé.
El libro se deslizó entre sus manos y acabó en un escalón de mi porche.  Me volví a perder en aquellos ojos azules que eran como el cielo. Alzó su mano derecha y me acarició la mejilla un par de veces. Noté mi piel erizarse ante su cálida contacto. La lluvia interrumpió el silencio. Lo que apenas había empezado como un pequeño mar de lágrimas ahora se había convertido en todo un océano. Todo se veía distorsionado entre las cristalinas gotas. Allison se perdió mirando aquello. Se levantó y salió corriendo debajo de la lluvia. En apenas unos segundos, estaba empapada pero no parecía importarle. Gritaba y daba giros debajo de la lluvia y su risa se mezclaba con el repiqueteo de la lluvia en los tejados de las casas.
-¡Ven aquí! ¡Vamos!-Me gritó.
-¡Estás loca!-No estaba seguro de salir allí.- ¡Qué demonios!-Me levanté decidido y salté sin pensármelo hacia fuera de la protección de mi porche. Allison se unió a mí y no paramos de hacer el idiota, saltar, gritar y reírnos como si fuéramos unos niños pequeños.
Allison se había alejado un poco de mí mientras giraba sin control. Entonces, se volvió y me miró maliciosamente.
-Cógeme.-Y la vi aproximarse rápidamente hacia mí. No pude decirle que esperara ni nada, en unos pocos segundos, ya la tenía entre mis brazos. Giramos un par de veces sobre nosotros mismos y la dejé en el suelo.

POV Allison.

No sé si fue porque el corazón me iba a mil o simplemente porque necesitaba volver a sentir el dulce contacto de sus labios rozando los míos pero una vez que estuve en el suelo, mis manos fueron a parar a su cuello, lo acerqué a mí y lo besé.
No cambiaría por nada aquel momento. Sus manos en mi cintura, mis manos en su cuello, y nuestros labios juntos sellando nuestros profundos sentimientos. Me sentía en las nubes, mi cuerpo apenas notaba las cientos de gotas que le recorrían cada milímetro.
-¿Qué tal si entramos y nos cambiamos de ropa? Me estoy empezando a helar.-Me susurró Xavier. Asentí y me marché en dirección a mi casa. Intenté abrir la puerta y entonces caí.
-¡Mierda!-Forcejeé la puerta.-Oh venga, a mí no.
“Muy bien Allison, eres la mejor”. Ahora no podía ni entrar a mi casa. En uno de mis muchos despistes me había dejado las llaves dentro de casa y mis padres volvían a estar fuera. ¿Y ahora qué hago? Volví a bajar los escalones de mi porche. Intenté cubrirme un poco con la camiseta que llevaba y avancé hasta la casa de Xavier. No tenía otro sitio al que ir. Llamé a la puerta y Xavier la abrió al poco rato.
Seguía algo mojado pero, ahora llevaba el pecho al descubierto y se secaba como podía el pelo con su camiseta. Aparté la mirada cuando me di cuenta de que me había quedado un poco embobada con su torso desnudo.
-¿Qué pasa Allison? No puedes vivir sin mí, ¿verdad?-Bromeó.
-Sí, es eso precisamente.-Le seguí la corriente.-He olvidado la llave de mi casa dentro y no puedo entrar en mi casa hasta que vengan mis padres…tachán.
-¿Pero cómo…? Dios mío Allison.-Se llevó las manos a la cabeza.
Escuché como un carraspeo tras él.  Una mujer de unos 40 años apareció en la puerta a los pocos segundos. Supuse que sería su madre.
-Hola Allison.-Me saludó sonriendo.-¿El idiota de mi hijo te ha sacado ahí en medio mientras llovía no?-Xavier abrió la boca para quejarse pero entonces hablé yo.
-Exacto. Y mire como me ha puesto.-Ambas aguantamos la risa mientras Xavier maldecía  a todo el mundo dentro de su casa.
-¿Y qué te pasa cielo? ¿Algún problema con tu casa he oído?
-Pues olvidé la llave dentro y ahora no puedo entrar. Mis padres están de viaje y bueno…-Le conté.
-Pues, ¿qué haces ahí fuera congelándote? Pasa. Estás en tu casa.-Me dejó pasar.
-No quiero molestar en serio.
-Vamos, no digas tonterías. ¡Xavier! Dile donde está el baño y dale algo que ponerse.-Le advirtió a su hijo.
Me quedé ensimismada mirando un poco el interior de su casa. No se parecía en nada a la mía, esta era más sencilla pero a la vez más bonita. Tenía fotos del que supuse que sería Xavier de pequeño, intenté verlas mejor pero éste me cogió de la mano y me hizo subir las escaleras hacia el piso superior. Pasamos dos puertas antes de que abriera una y viera que era el cuarto de baño.
-¿Seguro que a tu madre no le importa?-Volví a preguntar.
-No seas tonta. Te traeré algo de ropa. Puedes irte duchando ya si quieres, hay una toalla justo detrás de la puerta. Úsala. La ropa échala ahí.-Señaló un cesto.
-Vale, gracias.
Mi ropa mojada acabó en el cesto de la ropa sucia. Abrí el grifo y el agua caliente hizo que mi cuerpo se destensara. Decidí salir en cuanto noté que el agua caliente empezaba a quemarme. Me envolví en la toalla que me había dado Xavier, entonces alguien llamó a la puerta.
-Allison, soy la madre de Xavier, te traigo esto, espero que te sirva cariño.
-Oh, gracias en serio.-Se marchó dejando la puerta entre abierta.
Me puse la ropa interior que me había tendido y como vi que Xavier no aparecía con algo que pudiera ponerme salí al pasillo para buscarle.
-Xavier, Xavier.-Dije en susurros. Ninguna respuesta.  “Maldita sea” ¿Dónde se habría metido?
Avancé despacio por el pasillo. Una de las puertas estaba abierta. Era la habitación de Xavier. En lo primero que reparé fue en la nota de papel que le escribí aquel día. La tenía sobre la mesa. Varias camisetas estaban desperdigadas por la cama, por lo demás, todas las paredes estaban en vueltas de bocetos, trazos…algunos terminados y otros sin terminar.
Cogí una de las camisetas que tenía fuera, y me la puse. Me quedaba grande, más o menos por medio muslo pero por lo demás, era bastante cómoda. Cogí el blog de dibujo que había visto ya tantas veces y eché un vistazo a la hoja dónde empezó mi retrato. Ya se podría decir que lo había acabado. No estaba segura, porque no soy una artista precisamente pero, tal y como estaba ya me encantaba. Un ruido en la puerta me sobresaltó y me hizo soltar el cuaderno mientras me giraba para ver quién era.
-Creo que te voy a invitar más de una vez a mi casa si te pones esa camiseta.-Y allí apareció su sonrisa torcida que tanto me gustaba.