viernes, 18 de noviembre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 18

Capítulo 18.

POV Allison.

Una fría corriente de aire se coló entre los pliegues de mi camiseta. Me desperté al instante. Sentí un peso cerca de mí. Xavier seguía dormido. Tenía un pequeño mechón cubriéndole la cara. Se lo aparté con cuidado y fue cuando abrió los ojos. Emitió lo que interpreté como un gruñido de disgusto por haberle despertado y se llevó las manos al pelo.
-Allison, ¿siempre te levantas temprano o es mi imaginación?-Dijo con voz ronca.
-No he podido evitarlo. Te has dejado la ventana abierta y tenía frío.-Solté en mi defensa.
-Ais.-Suspiró.-No vas a dormirte de nuevo, ¿no?
-Uh, uh.-Negué con la cabeza.
-¿Ni aunque te lo pida por favor?-Me puso un puchero.
-5 minutos.-Le ofrecí sonriente.
-Gracias pequeña.
Volví a tumbarme a su lado mirándole fijamente. Me encantaba la curva de su mandíbula, y el contorno de sus rosados labios. Todo él me parecía perfecto. Podía llevarme horas observándolo.
Abrió un ojo y me pilló mirándolo como una lunática. Esbozó una pequeña sonrisa y con un brazo alrededor de mi cuello, me acercó hacia él. Sus manos me revolvieron el pelo. ¿Aquello era un juego?  Intenté soltarme de su agarre pero ahora sus manos fueron a mi cintura y empezaron a hacerme cosquillas, cosa que me hizo reírme a carcajadas.
Con los pelos revueltos y sonrisas idiotas en las caras nos bajamos de la cama.
-Eres horrible.-Aguanté las ganas de besarle en aquel momento.
-Ya sé que estoy guapo por las mañanas, gracias.-Se burló y depositó un tierno beso en mi frente. Al segundo volvió a entrar en su habitación. No me había dado tiempo a salir.-¿Puedes volver a repetir lo de, eres horrible?
-¿Para qué?-Dije sin entenderle.
-Hazlo ya verás.-Me miró con una sonrisa divertida.
-Eres horrible.
-I’m Sexy And I Know It.-Se puso a cantar aquella canción mientras se marchaba y me dejaba riéndome en la puerta de su cuarto.
Bajó tarareando la canción por las escaleras y yo le seguí de cerca cantando los coros. Teníamos que dar bastante pena con aquellas pintas y cantando así pero yo solo podía pensar en ese sencillo estribillo y en su cuerpo pegado al mío hacía unos minutos.

POV Xavier.

Mis padres no estaban en casa. Supuse que habían salido a comprar. Bueno, en realidad, mi madre me había dejado una nota en la nevera pegada con un imán. Allison y yo preparamos unas tortitas para desayunar. Algo sencillo, no queríamos malgastar mucho tiempo en la cocina. Comimos en la cocina, sentados en los taburetes, a pocos centímetros uno del otro.
No había pegado ojo en toda la noche, aunque Allison pensara que fuera un perezoso por haberme querido quedar más en la cama. Me mantuve bastante distraído mirándola. Nunca me había parado a observar a ninguna de las chicas con las que había salido antes. Aunque de muchas apenas llegué a saber más que su nombre.
Ella era la única diferente a las demás. Y sí, aunque muchos se fijaran solo en su exterior, en sus ojos azules, su pelo castaño, su tez morena…yo era probablemente el único idiota que se fijaba en otros detalles. Como cuando se frotaba el pulgar izquierdo si estaba nerviosa, o cómo le salían pequeños hoyuelos al sonreír, o la forma que tenía de engatusarme solo con su risa. Que un chico de 17 años como yo sintiera todo aquello debía de ser una broma para cualquier persona adulta. ¡Qué sabrás tú del amor! Eres demasiado joven, dirían.  Y sinceramente me limitaría a responderles, que el amor no tiene edades.  El amor se vive, se siente, pero no se compra. Todo somos felices cuando lo encontramos y puede que suframos muchas veces por él pero merece la pena por la persona con la que estás. Allison se había convertido en todo esto en apenas unas semanas. No hace falta conocer a alguien de toda la vida para quererlo, de eso estaba seguro.
-Hey, tu tortita se enfría sex symbol.-Volví a la realidad cuando su mano me rozó el brazo.
-Gracias por avisar miss universo.-Le guiñé el ojo mientras me llevaba el último pedazo de mi desayuno a la boca.
-Creo que va siendo hora de que me ayudes con la fiesta de Lucy, ¿no crees?
-Probablemente. ¿Qué tienes pensado?
-California.
-¿Perdona?-Dejé el plato en el fregadero y busqué sus ojos para intentar adivinar sus intenciones.
-Mi...John tiene una casa allí. He ido un par de veces con mi madre, seguro que no le molesta dejárnosla. Había pensado llevarnos a unos cuantos amigos allí y celebrarlo. ¿Qué te parece?
-Demasiado caro.
-No seas tonto. Yo pagaré nuestros billetes si hace falta.
-Creo que no. Ya lo pago yo, pero bueno, cuanto antes nos pongamos en marcha mejor. ¿Qué hacemos primero?
-Avisar a unas cuantas personas de mi agenda. Quédate desde la A a la M y yo el resto.
-A sus órdenes mi capitana de animadoras…-“Preciosa”.
*****
-Ajá, genial. Pues te apunto entonces. Hasta pronto Zoey.-Suspiró.-Esta era la última.
-¿Y bien? ¿Cuántos van?
-Matt y los del equipo de fútbol tienen partido así que seguramente no vengan. Pamela está con mononucleosis y Rose está castigada. Creo que quitando a esas personas, hay unas 152.
-¡Madre! Un avió entero para nosotros.-Me reí.-¿Son todos amigos de Lucy?
-Mmm, más o menos. Lucy no es que sea muy “sociable” pero los conoce a todos.
-Espero que le guste la idea.
-Seguro que sí.-Dijo convencida.
Bajé ágil de la encimera de la cocina y me acerqué a Allison. La rodeé con mis brazos y adelantándose a mis movimientos, ella me besó. Fue un beso corto pero especial.
-Bueno, ahora que ya hemos terminado. Puedes decir qué vamos a hacer hoy.
-Has sonado totalmente a Phineas y Ferb por si no lo sabías.-Le susurré.
-Muy gracioso. En serio.-Levantó una ceja a la espera de mi respuesta.
Pensé durante un rato. Habíamos hecho de todo prácticamente. Ir en bici, pasear, ir a comprar, dormir juntos…pocas cosas poco comunes quedaban por hacer. De pronto se me ocurrió lo más obvio.
-Te recogeré a las 8 y media en la puerta de mi habitación. El cine nos aguarda princesa.-Ambos sonreímos y seguimos con nuestra lista de cosas por hacer, la cual, estaba en blanco

viernes, 11 de noviembre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 17

Capítulo 17.

POV Xavier.

Había pasado un buen rato desde que Allison había salido fuera a hablar por teléfono. Sé que las mujeres suelen llevarse horas pegadas a esos cacharros pero, me resultó raro y me asomé a la puerta para ver qué pasaba.
Allison agitaba los brazos y gritaba a quien estuviera al otro lado del teléfono.
-¡Siempre estás igual! ¡Déjame en paz!-Lanzó el móvil contra el suelo.
Todo su cuerpo temblaba por la rabia supuse. Sus manos fueron a parar a su cabeza y poco a poco, se agachó hasta quedar de rodillas en el suelo. Fue cuando la oí llorar. Corrí a su lado y sin decirle nada, se abrazó fuertemente contra mí. Pasé mi mano varias veces por su espalda para tranquilizarla pero, no surtió mucho efecto. Me limité a esperar a que se calmara, no podía hacer mucho sin saber qué le pasaba.
-Allison venga, por favor no llores más. ¿Qué ha pasado? ¿Con quién hablabas?
Aún seguía con la cabeza bajada. Apenas fue un susurro pero oí lo que me dijo con la voz rota.
-Mi padre.
-¿Qué le ha pasado?-Me alarmé.
-¿Qué, qué le ha pasado?-Dijo dando gritos y mirándome con los ojos llenos de lágrimas.-¡Qué está muerto, ¿vale? MU ER TO.-Señalizó.
No supe qué hacer ni cómo reaccionar ante aquello. ¿Su padre había muerto? ¿El señor Moore?
-Allison, yo, lo siento mucho.-Volví a abrazarla.
-Da igual. Han pasado ya unos 9 años desde que murió Xavier.-Dijo fría.
-¿9 años? ¿Entonces no es…?
-No, no es mi “padre” actual. Sino el auténtico. Dentro de un par de días hace 9 años que murió y mi madre no va a venir porque dice que tiene cosas mejores que hacer en su nuevo trabajo.-Escupió esas últimas palabras con odio.
-De verdad que lo siento Allison.-Me limité a repetirle.
-Oye, ¿crees que a tu familia le importaría que me quedara con vosotros estos días? No quiero volver a mi casa en varios días.
-Nunca molestarías. Mejor vamos dentro. Creo que necesitas una buena ducha para tranquilizarte, ¿eh? Vamos.-La ayudé a levantarse y la acompañé dentro de casa.
La perdí de vista en cuanto puso un pie en el último escalón que conducía al piso de arriba. Ayudé a mi madre a recoger para distraerme. Tenía que asimilar varias cosas de golpe y eso me estaba costando. “1- El padre de Allison murió cuando era pequeña.” Esta era la peor parte. “2- Su nuevo padre, era un asco.” Empezaba a entenderla. Si todo esto me estaba costando a mí, imagínate a ella. Había pasado ya una media hora desde que había subido, así que decidí ir a verla. El baño estaba vacío, una camiseta descansaba en el lavabo y una toalla húmeda colgaba del pomo de la puerta. Seguí un rastro de pequeñas gotas en el suelo hasta mi habitación. Allí la encontré sentada en mi cama, abrazada a sus piernas y con el pelo todavía mojado. Me miró con la expresión más vacía y triste que jamás había visto y no pude hacer más que sentarme a su lado.
-Xav.-Era la primera vez que me llamaba así.
-¿Sí?
-Ahora si tengo frío.-Al principio no entendí qué quiso decir pero luego, caí.
-Ven aquí princesa.
Estiré mis brazos y la rodeé. La atraje hacia mí y ella apoyó su barbilla en mi hombro. Su pecho subía y bajaba de forma agitada, rápida. Estaba llorando de nuevo.

 POV Allison.

Sentía mi cuerpo pesado. Estaba algo mareada, me sentía bastante demacrada pero él seguía ahí, conmigo. Su respiración en mi cuello. Sus manos rodeándome. Su voz tranquilizándome. Me separé despacio. Noté que me miraba preocupado pero sin saber qué hacer. Le acaricié la mejilla. El tacto suave me hizo esbozar una pequeña sonrisa. Sin motivo, empecé a reírme a carcajadas. Me tiré encima de él y los dos acabamos tumbados en la cama. Sin pensármelo dos veces, le besé. No fue un beso como otras veces habíamos compartido, este era distinto. Más especial.  Había pasado por tanto que en estos momentos solo quería sentirme bien, feliz con Xavier a mi lado. “A mi lado, eso me recuerda…”
-Siempre estarás conmigo, ¿verdad?-La voz me tembló al pronunciar aquella frase mientras me levantaba de la cama. Había cerrado los ojos y tenía los puños apretados. Si me hubiera mirado los nudillos probablemente estarían blancos.
El silencio reinó la habitación. Para mí fue una mala señal. El corazón comenzó a irme tan rápido que temí que me diera un infarto allí mismo, sin saber la respuesta. Cuando noté sus labios pegados a los míos, abrí los ojos confusa, aunque le correspondí al beso.
-Eso es…
-Allison Moore, eres la chica más cabezota, loca, y algo rara que jamás he conocido.-Hizo una pausa y luego sonrió.-Lo malo es que me tienes algo loco por ti, así que creo que me vas a tener que aguantar bastante tiempo.
Pegué un grito que no pude contener y salté literalmente sobre él. Rodeándole con mis piernas y mis brazos fuertemente.  Casi caemos pero pronto recuperó el equilibrio.
-Creo que me ha faltado el término “mono” en mi declaración, ¿no crees?-Se rió.
-¿Prometido?-Me limité a susurrarle al oído.
-Prometido.-Su respuesta me puso la piel de gallina.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Promesas Incumplidas. Capítulo 16

Capítulo 16.

POV Xavier.

Sus palabras aún resonaban en mi cabeza, cuando me tumbé en mi cama. No sé por qué me sentía raro sin ella a mi lado. Echaba de menos poder enterrarme en su pecho y quedarme dormido oyendo el latido de su corazón.  Recorrí mi habitación lentamente sin pensar en nada claro. Sonreí sin motivo, antes de que mis párpados se cerraran y la oscuridad me invadiese.

Serían las 10 de la mañana, cuando recobré el sentido. Un montón de pensamientos inundaron mi mente, haciéndola un caos. Después de tomar mi habitual desayuno, decidí sacar una vieja bicicleta del trastero. Estaba bajo una lona que la cubría casi al completo. Tenía bastante polvo. Cogí un trapo del armario y la limpié como pude. La llevé agarrada por el manillar hasta la puerta de la casa de Allison. La dejé apoyada en las escaleras y llamé a su sonoro timbre.
Pasó un buen rato, antes de que alguien bajara y empezara a quitar el pestillo de la puerta.
-Muy buenos… ¡Madre!-Me reí al ver a Allison con los pelos totalmente alborotados y un pijama algo comprometedor.
-Dios Xavier, estaba durmiendo.-Puso un puchero.
-Perdona, solo quería a ver si te apetecía dar una vuelta, coger tu cámara y yo mi bloc o lo que sea.-Le propuse.
-Es tentador. Está bien. Voy a cambiarme. ¿Quieres pasar o algo mientras?
-No tranquila, me sentaré aquí.-Y acto seguido se perdió en las profundidades de su casa.

POV Allison.

Tal y como pensaba, Xavier estaba sentado en el porche con la mirada perdida. Me colgué mi mochila en cuyo interior se hallaba mi apreciada cámara y pasé por su lado.
-Vamos lento.-Le tendí la mano para que se levantara.
-SÍ que has tardado.-Sus manos rodearon mi cintura y pronto nos fundimos en un beso.
-¿A dónde se supone que vamos?
-No lo sé, a donde nos lleve mi bicicleta.
-¿Bicicleta? Ah, ah, mal rollo.-Dije negando con la cabeza.
-¿Qué te pasa con mi bicicleta? Es inofensiva, ¿eh?
-Es que… No te rías. No sé montar en bicicleta.-Solté.
Se quedó un poco con la boca abierta. Intentó decir algo pero volvió a cerrar la boca.
-A ver que me aclare, haces acrobacias casi imposibles en tu equipo de animadoras y no sabes montar una simple bicicleta, ¿me equivoco? No tiene sentido.-Dijo socarrón.
-Muy divertido.
-Pues ya tenemos algo que hacer. Te enseñaré. De momento, monta detrás.
Me las apañé para poder subirme al pequeño espacio libre de su bicicleta y rápidamente se puso en marcha. La sensación era realmente agradable. El viento me revolvía el pelo y el sol le daba a todo un aspecto más entrañable. El verano se estaba acabando. Las hojas de algunos árboles estaban adoptando el típico tono dorado característico del otoño, aunque ahora parecían atrapadas en el triste color ocre.
Xavier no paró de pedalear hasta que llegamos a un pequeño claro. Allí se detuvo y me ayudó a bajar. La hierba estaba mojada por las gotas de rocío de la madrugada anterior. Una vez estuve en tierra firme, cogió su bicicleta y la puso delante de mí.
-Vamos, monta.
-¿Tengo que hacer esto en serio? Puedo matarme.
-Voy a estar aquí. No te pasará nada. Confía en mí.-Me animó con su tierna sonrisa.
Sus palabras sacaron ánimo de donde no lo había y decidí subirme. ¿Qué era lo peor que me podía pasar? Me agarré fuertemente al manillar, tanto, que mis nudillos se pusieron blancos en un momento.
-Relájate, no te vas a caer y si te caes, lo harás sobre mullido.-Se rió.
Por mucho que seguí sus consejos, no conseguía estar más de 2 segundos en equilibrio.  Empezaba a desesperarme. Una vez, estuve a punto de caerme, salvo porque sus manos me sujetaron rápido.
-No pienses en nada. Hazlo y ya está.
-Dejémoslo por hoy, estoy cansada.-Me bajé de allí y me apoyé en el tronco de un árbol cercano. Solté un largo suspiro y cerré los ojos.
Noté algo en mis piernas. Abrí los ojos y vi a Xavier apoyando su cabeza mientras se acomodaba. Le pasé la mano por su pelo. De pronto, se incorporó. Se sentó a mi lado y me atrajo hacia él con sus manos.  Me dio un corto beso y luego otro, seguido de un par más y puede que otros tantos.  Estábamos tan ocupados que ni nos dimos cuenta de que mi estómago estaba rugiendo.
-Dios mío, ¿ya son las cuatro?-Dije al mirar el reloj.
-Sí que se pasa el tiempo volando cuando te lo estás pasando bien.-Me miró insinuante y nos echamos a reír.
Cuando llegamos a casa, su madre estaba en el porche. Le echó una pequeña bronca por no aparecer en toda la mañana y le dijo que entrara a comer algo.
-Perdona que tengas que aguantar esto Allison.-Sonrió su madre.
-No importa.-Me reí.-Hasta pronto.
-Espera Allison.-Oí a Xavier.-¿Tus padres están en tu casa?
-Mmm creo que no. Típico.-Suspiré.
-¿No están?-Preguntó su madre.-Pues entra en casa que saco otro plato.
-Muchas gracias señora Martin.-Xavier me tendió la mano desde su puerta y entramos seguidos de su madre.
Podía acostumbrarme a aquello. La verdad que prefería estar aquí, con Xavier y su familia. Al menos siempre se están riendo y pasándoselo bien no como mi “familia”. Tengo suerte si les veo 5 veces entre semana. Mientras su madre preparaba todo, Xavier se sentó en el sofá que había en el salón y me acurruqué a su lado. Entonces, un pensamiento me cruzó la mente.
-Xavier, me tienes que ayudar con la fiesta de Lucy.
-¿Fiesta?
-Es su cumpleaños. Dentro de un par de días.-Le dije.-Por fa. Yo con todo no puedo.
-¿Tengo que hacerlo?-Resopló. Le di un golpe en el hombro y sonrió.-Estaba de broma idiota. Claro que te ayudo.
-Gracias.-Le di un beso en la mejilla y me dirigí a la mesa cuando vi que su madre colocaba un par de apetitosos platos.
Mientras intentaba coger un poco de la ensalada que Xavier se había apoderado, mi móvil empezó a sonar. Me disculpé y salí fuera para contestar. Era mi madre, y no quería dar el espectáculo en su casa.